Hasta el27 deJulio Informes de Campo Instalación enConstrucc artistachileno Nicolás Guzmán Curaduría y participación JustoPastorMellado>>>>



INFORME DE CAMPO: Vínculos generados por ERA07 (Encuentro Regional de Arte Mvd2007),
Nicolás Guzmán artista chileno vino a Montevideo solicitando participar con una ponencia en la charla de artistas previstas en el marco de ERA07, junto al artista chileno Claudio Correa invirado a ERA07.
Justo Pastor Mellado, había sido invitado como teórico a participar del ciclo de conferencias y talleres en el Museo Blanes. Justo no pudo venir. Vino Nicolás y dejó su huella. Planificaron juntos Nicolás y Justo, una propuesta para el Museo Blanes, enteramente financiada por su propia gestión. Justo viene adicionalmente a realizar una clínica de arte contemporáneo con artistas invitados locales seleccionados, fundamentalmente entre las generaciones más jóvenes que se encuentren con activas iniciativas en la actual escena uruguaya/montevideana. Al trabajo en el laboratorio intensivo, surgirán integraciones paulatinas a la instalación de Nicolás, sobre las cuales los mantendremos informados.

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>> más información Laboratorio Arte Contemporáneo (texto Justo Pastor Mellado)

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Hasta el27deJulio Planistas de los 20' versus Matéricos delos 60' con CarlosCapelán (Montevideo, 1948) enlas GaleríasdelBlanes















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del01al08deJunio nace el pintor nacional Juan Manuel Blanes en1830












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Hasta el27deJulio Exposición queContinúa >>>>>>>> "Fuera de circuito 3" Raúl Chagas – 1960











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Fuera de Circuito enla prensa >> ver aquí

Fuera de Circuito3 enla Sala DumasOroño >> ver aquí

Curso queContinúa sábados15horas: "Realidad y Ficción" por artista y docente Nelbia Romero >>>> 24y31deMayo CharlasIntroductorias






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Hasta el27deJulio GERMÁNCABRERAescultor(1903-1990) y ALICIACONFORTE(1924-2008) sucompañeranosconvocan>+info registroObrasyAutoridadesInauguración16/05





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Desde el16deMayo GERMÁNCABRERA escultor (1903-1990) y ALICIACONFORTE (1924-2008) sucompañera nosconvocan desdesuslegados HOMENAJE >+info

el01 deJulio hora19 INAUGURACIÓN/PRESENTACIÓN instalación Nicolás Guzmán (Chile) Curaduría JustoPastorMellado (Chile) y LaboratorioArteContemporáneo

INFORMES DE CAMPO
Exposición Nicolás Franco Guzmán (Chile, 1973)
Curatoría: Justo Pastor Mellado (Chile, 1948)
Clínica/Laboratorio de arte contemporáneo con artistas locales seleccionados por invitación, por Justo Pastor Mellado.
Inauguración martes1º dejulio 19 horas/recorrida presentación a cargo del curador Justo Pastor Mellado (para artistas y todo público)

Hata el 27 de Julio de 2008 / Museo Blanes

SOBRE LA EXPOSICIÓN/INSTALACIÓN:
La exposición Informes de Campo se formula como una intervención escultórica-narrativa que opera como un detonante de conexiones históricas, políticas y culturales relativas a las coyunturas de Uruguay y Chile. El propósito es elaborar una plataforma de producción de archivo sobre ciertas relaciones bilaterales: la relación del artista y curador chileno con el Uruguay, la relación de personajes públicos uruguayos con chile, pretendiendo provocar el involucramiento/integración de respuestas por parte de determinados artistas locales a la intervención escultórica (puesta en escena) en si misma.

El montaje propone una reflexión estética sobre el lenguaje de los desplazamientos en el contexto internacional, problematizando la idea misma "localidad" al incluir experiencias personales en un contexto público.

El involucramiento de los artistas locales, surge de un laboratorio de arte contemporáneo de carácter intensivo a cargo del curador chileno Justo Pastor Mellado, seleccionando por invitación a 10-12 artistas de diversas procedencias y generaciones, pero fundamentalmente con activas trayectorias en construcción en la escena montevideana/uruguaya (2 y 3 de julio). Artistas invitados: Javier Abreu; Sebastián Alonso/Martín Craciún; Eugenia González/Agustina Rodríguez; Eric Schou; Marco Tortarolo; Pablo Uribe; Darío Vairoletti; Martín Verges; Cecilia Vignolo; Mariela Blanco y Nelbia Romero.

REINAUGURACIÓN PRIMERAS RESPUESTAS A INFORME DE CAMPO: Sábado 14/17 HORAS (La obra continuará pudiendo incorporar respuestas durante todo el proceso de la exhibición)

SOBRE EL PROYECTO INFORMES DE CAMPO

El proyecto se inicia como un viaje de investigación acotado por una serie de conversaciones. Estas entrevistas con personas del ámbito público y privado, funcionan como el detonante para una sucesión de acontecimientos que se registran y que luego se incorporan al montaje in situ. El producto final es la puesta en escena sonora de estos registros de audio –y sus derivados- en una estructura modular metálica parlante dispuesta en la Sala Temporaria del Museo Blanes.

Franco Guzmán conversa con una serie de uruguayos de avanzada edad que representan la memoria viva y contradictoria del Uruguay del SXX, pero a un nivel microdoméstico y cuyo discurso construye un modelo de queja estructurante de relatos que bordean por momentos el delirio. Estos relatos son contrastados con las entrevistas a personas públicas, que representan algo así como unas “memorias aficiosas” del arte uruguayo contemporáneo. Es así que se obtiene una serie de voces que rebotan entre sí y que se aceleran dando pie a ensoñaciones cruzadas.

El artista finalmente produce la obra escultórica destinada a materializar y sostener los testimonios, a ponerlos en juego, en interacción. Permitiendo a su vez, gracias a la estructura modular de la misma, que esta crezca y se modifique en base a los testimonios que reproduce, haciendo de este modo, que el proceso material de producción ingrese en el plano significante de la obra.

Al mismo tiempo el curador realizará un seminario de análisis de obra con artistas locales que tendrá lugar en el sitio del montaje, de este modo el propio seminario se formula como otra “bandeja” de la escultura propuesta por Franco Guzmán, en la que dispone al curador en una situación desplazada, en la que éste puede distribuir su “basurita discursiva”; que son todos los fragmentos de relato que el mismo acarrea consigo para realizar esta prestación, haciéndolos interactuar con los testimonios que la escultura reproduce.

SOBRE EL ARTISTA CHILENO Y EL CURADOR
Nicolás Franco Guzmán
(Chile, 1973).

Destacado artista de la escena nacional Chilena. Es licenciado en Bellas Artes con mención en fotografía por la Universidad Complutense de Madrid y Magíster en Artes Visuales por De Ateliers - Amsterdam, Instituto dependiente del Ministerio de Cultura y Ciencia de los Países Bajos. Actualmente vive y trabaja en Santiago de Chile.

Ha participado desde el año 1998 en diversas muestras colectivas e individuales en Norte América, América Latina y Europa. Cuenta con numerosas publicaciones, destacando su primer catálogo monográfico titulado “Genero Negro” editado el 2008.

Ganador de las becas FONDART y DIRAC del gobierno de Chile, beca de postgrado del Ministerio de Cultura y Ciencia de los Países Bajos, Beca Erasmus para la Comunidad Europea del Ministerio de Educación, beca de Stroom Then Hag y la prestigiosa Pollock-Krasner Foundation Grant. Ha dado conferencias sobre temáticas de arte contemporáneo en España, Holanda, Uruguay y Chile. Su obra está presente en colecciones públicas y privadas en Holanda, Los Angeles, Nueva York, Madrid, Barcelona, Paris y Santiago de Chile.

Actualmente se encuentra desarrollando el proyecto “Informes de Campo” que contempla exposiciones individuales en importantes instituciones del cono sur de Latino América como: Museo Blanes, Museo del Barro, el CEC de Rosario y la Pinacoteca de Concepción, chile.


Justo Pastor Mellado
, Chile (1949).

Destacado crítico y curador latinoamericano. Es Licenciado en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Chile, Maestría en Filosofía por la Universidad de Provenza (Francia) y Candidato a Doctor en Estética por la Universidad de Paris I Sorbonne. Actualmente Vive y trabaja en santiago de Chile.

Cuenta con numerosas publicaciones en diversos medios especializados de arte contemporáneo, como Exit Express, revista Rocinante y diario La Nación (chile). Ha curado innumerables exposiciones en América, Asia y Europa, destacando: El complejo Museo del Barro, Bienal de Valencia, España. Efecto Downey Fundación Telefónica, Buenos Aires, Argentina, Historias de transferencia y densidad, Chile Artes Visuales 100 años, Museo Nacional de Bellas Artes, octubre 2000, Arte y Palabra, Fundación Santillana, Santander, España. Efectos de Viaje Museo Nacional de Bellas Artes, 1991.

Encargado de los Envíos chilenos a las Bienales de Sao Paulo, MERCOSUR (en 3 oportunidades), Bienal de Lima, Políticas de la Diferencia, Generalitat Valenciana, El Lugar sin Límites, Museo de las Artes de Guadalajara, Feria ARCO-2000, Madrid, España.
En 1994 fue elegido Critico Latinoamericano, premio otorgado por la Sección Argentina, Asociación Internacional de Críticos de Arte.

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Laboratorio/Clínica ArteContemporáneo por JustoPastorMellado 3 y 4 julio

INFORMES DE CAMPO
Clínica de Arte Contemporáneo
Justo Pastor Mellado

Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes

1º de julio: inauguración hora 19/presentación proyecto Justo Pastor Mellado /artista Nicolás Guzmán, importante asistir

2 – 3 de julio Clínica Justo Pastor Mellado
Dedicación horaria: 5 horas con corte.
15 a 20 /

Artistas y colectivos de artistas invitados TODOS CONFIRMADOS!!

1.Javier Abreu
2.Sebastián Alonso/Martín Craciún
3.Mariela Blanco
4.Eugenia González/Agustina Rodríguez
5.Eric Schou
6.Ezequiel Steinman (Ar)
7.Federico Tomsich
6.Marco Tortarolo
9.Pablo Uribe
10.Darío Vairoletti
11.Martín Verges

12.Cecilia Vignolo(solo miércoles)

Criterios de selección:Justo Pastor Mellado/ Gabriel Peluffo Linari
Comunicación-GestiónCultural-producción-Clìnica:pilar pérez piñeyro (amigosmuseoblanes prensayrrpp)
Asistenteidem: Susana López(amigosmuseoblanes-librería)
Co-Asistente: Mabel Matto(amigosmuseoblanes, colaboradora)

por Justo Pastor Mellado
www.justopastormellado.cl

Sibre la construcción de escenas locales
http://www.justopastormellado.cl/edicion/index.php?option=content&task=view&id=497


El propósito de este seminario es producir un encuentro con artistas uruguayos que ofrecen un cierto rendimiento inscriptivo. ¿Qué significa esto? Simplemente, sostener una disposición conectiva que supone la existencia de un deseo de circulación internacional. Estos rendimientos y disposiciones generan masa crítica; es decir, proponen la instalación de una serie de polémicas relativas al fortalecimiento de una escena local interpelada por la existencia de la exposición de un artista extranjero. El seminario, entonces, se plantea más bien como un laboratorio que ordena sus reflexiones en torno a la noción de Informe de Campo.

Esta ha sido la noción sobre la que ha trabajado Justo Pastor Mellado, sosteniendo la hipótesis del curador como productor de insumos para el trabajo de historia. Toda curatoría es un disposiivo de intervención en un campo determinado; por ejemplo, una escena local, un campo de escritura. De ahí que la concepción de curador con que se opera no es la de una vedette del espacio del espectáculo museal, o de la práctica museal convertida en espectáculo, o incluso, del diseño de exposiciones como parte de la industria del entretenimiento institucional. Se trata más que nada de pensar en exposiciones centradas en la necesidad de la producción de archivos. No solo de archivos para la escritura de la historia del arte, sino de archivos para el estudio de las relaciones políticas y culturales, en sentido amplio. Sin embargo, esas historias se sostienen en la existencia de documentos que, una voluntad expresa de los poderes públicos, desestima como materialización de una memoria social determinada.

Lo que interesaba al curador era que los invitados fueran personas que hubieran desarrollado iniciativas de apertura y construcción de campo en las instancias que les hubiera cabido intervenir. No debían ser curadores ni artistas a quienes se invita para que muestren las diapositivas de sus montajes, sino sujetos que vinieran a hablar de sus experiencias, y de cómo éstas se podían transformar en dispositivos de producción, donde las obras fueran la expresión de una política de transferencia.

Es así que la noción de Informe de Campo va asociada a esta otra noción, que es la de “política de transferencia”. En términos simples, todo esto apunta a cómo se informan los artistas y sobre todo, al modo cómo van poniendo en función sus lecturas y discursos. ¿Cómo lee un artista? Es decir, ¿cómo analiza el campo en el que le cabe intervenir? ¿Desde que lugar conceptual previo se trabaja la lectura de un artista? ¿Cómo lee las condiciones de constructividad de su proceso de trabajo? Esto supone entender que existe un conceptualismo implícito, una especie de “conceptualismo salvaje” que opera como trasfondo , en todo trabajo de arte.

En el armado de este seminario, así como en la concepción de la obra de Franco Guzmán, lo que se tenía como referencia de fondo era el texto de Raymond Roussel, “¿Cómo escribí algunos de mis libros?”. Pero este texto opera solo como una excusa formal; es decir, de método, ya que apunta a poner en evidencia la importancia de una propuesta similar, que se formularía de las siguiente manera: “¿Cómo produje algunas de mis obras?”. O sea, ¿cómo hice para montar un procedimiento?

En este sentido se planteó por parte de Nicolás Franco, la posibilidad de producir una instalación modular y por consiguiente abierta a la posterior incorporación de aportes locales. Entonces, la instalación se formuló como una especie de micro-museo dentro de un museo, ya que su función primordial es poner en juego, en interacción diversas experiencias, relatos y conceptos en un contexto estético. Su obra no hace más que cumplir el rol de un elemento de conducción, para la formulación de hipótesis cruzadas que deben provenir de las aportaciones de quienes acepten cumplir con las reglas del intercambio. Pero no hay que leer esta propuesta como una observación unidireccional, porque la base del procedimiento está en la apertura y la articulación de diversos tipos de conexiones.

Es así como éste es un seminario de “puesta en situación” de si mismo y de unos relatos determinados. Es un seminario al interior de un seminario, de un modo análogo al juego de trabajar la idea del museo al interior del museo. En esta perspectiva, se les propondrá a los artistas la realización de una búsqueda documentaria de carácter sonoro, grafico u objetual, que sea susceptible de ser incorporada al montaje, el que irá “creciendo” gracias al aporte realizado por los artistas locales.

Este aporte tiene la intención de operar como un detonante de conexiones históricas, políticas y culturales, relativas a las coyunturas de ambos países y así plantear un informe de campo que proponga una reflexión estética sobre el lenguaje de los desplazamientos en el contexto internacional, problematizando la idea misma "localidad" al incluir experiencias personales en un contexto público. Resulta evidente que se trata de un método de trabajo posible, en que los detonantes adquieren simplemente el valor que tienen; el ser detonantes de relaciones sobre cuya tolerancia y rigor habrá que rendir cuenta en la discusión del propio laboratorio, que tiene por objeto delimitar un Campo, para habilitar un Informe.

Sibre la construcción de escenas locales por Justo Pastor Mellado
http://www.justopastormellado.cl/edicion/index.php?option=content&task=view&id=497


Por Justo Pastor Mellado
”Análisis de obra” y “análisis de obra desde la perspectiva de análisis de campo”

Estimados artistas, podemos analizar la pregunta sobre la distinción entre "análisis de obra" y
"análisis de campo".

Hace un tiempo, en Mendoza, intenté referirme al concepto de "escena
local" a partir del traslado de la noción de campo politico elaborada por
Pierre Bourdieu, el sociologo francés recientemente fallecido. Uno de los
aportes de su trabajo tuvo lugar en el terreno del análisis institucional.
Por eso, la fdefinición de campo que él sostenía me parecía convenir a mi
propósito en la definición de un campo artístico. Por de pronto, un campo
es la delimitación de unos problemas; estos problemas dicen relación con
las posibilidades de desarrollo asi como con las obstrucciones que una
escena artistica enfrenta a diario. En ese sentido, el análisis de campo
tiene que ver con la descripción de los obstáculos que impiden la
adquisición de consistencia de unos procesos.

Un "análisis de obra", en cambio, está determinado por los limites que la
obra impone. Lo primero de nuestro trabajo en el laboratorio es reconocer
cuáles son esos límites. Una obra se da a ver y a "leer" como objeto, a
condición de privilegiar una mirada sobre un aspecto constructivo de ésta;
es decir, un aspecto de "haga problema". Debí decir, "que se constituya en
problema", lo cual significa jerarquizar el procedimiento de su montaje
intelectual como obra.

En cambio, el análisis de campo apunta a estudiar las relaciones de dicha
obra con sus condiciones de circulación. En el entendido que la puesta en
circulación es desde ya un tipo de producción específica. Y que la
producción de obra determina, inicialmente, las condiciones de su
circulación.

En el análisis de obra, pensé en operar desde los "informes" de algunos
escritores, que hacen obra de su preocupación aparentemente didáctica. Es
una simple excusa para poder comenzar a conversar. Yo les puedo hablar,
efectivamente, de cómo hago algunos de mis textos. De hecho, pueden
acceder a ellos a través de mi página web www.justopastormellado.cl

Pues bien: Roussel y Nicolás Franco me proporcionan una plataforma
discursiva, una maquina de interpretar. De eso vamos a hablar: de las
máquinas de interpretar que podemos montar con el propósito de análisis
los procesos de trabajo en curso.

Esto es lo que les puedo decir, desde ahora, a la espera de vuestras
propias observaciones iniciales, de modo que ya comience a responderles.
En ese caso, ya hebremos comenzado el laboratorio.

Un abrazo.
Justo Pastor Mellado.

>>> más información Construcción Escenas Locales Justo Pastor Mellado

Sobre Construcción Escenas Locales por Justo Pastor Mellado

Construcción Escenas Locales
Por Justo Pastor Mellado

Primero: ¿Qué es una escena? La dependencia teatral resulta evidente. Cuando era niño, en mi ciudad natal que es Concepción, mi padre me llevaba al Teatro Municipal de la ciudad. El debía tratar algunos asuntos con unas directoras de montaje y entrábamos directamente a las dependencias de la administración, para desde allí, dirigirnos a las bambalinas. Grande sería mi sorpresa al constatar que todo lo que estaba en la escena, en verdad, era una fachada que estaba sujeta por cuartones, como si fuera una maqueta de una villa miseria, en dimensión uno a uno. Esta sería una primera ruptura en el imaginario de la infancia: las cosas no son lo que parecen. No solo las fachadas de la villa miseria eran una simulación de lo que yo veía en los bordes de la ciudad, cerca de mi casa, sino que desde esta posición yo podía percibir las butacas de la primera fila, y luego, las del resto del teatro. Estábamos en un espacio de representación que me fascinó de manera ominosa por su complejidad, porque desde ese día, ya sabría que toda transparencia social sería imposible de sostener. Esa fue mi primera gran decepción diagramática; es decir, la imposibilidad de sostener el ideal de transparencia.

Debo decirles que se trataba de una obra de teatro que a comienzos de los años sesenta tuvo una gran importancia local. Su título era “Población Esperanza” y correspondía a un montaje del Teatro Universitario de Concepción. Es decir, que esto tenía lugar en un momento muy particular en una ciudad universitaria, a raíz de cuyo estudio pude formular mi hipótesis acerca de la existencia de las escenas artísticas locales. Todo esto proviene del estudio que hice de una coyuntura intelectual regional que se articula entre los años 1957 y 1962, en una ciudad determinada. Son solo cinco años en el curso de los cuáles uno grupo de artistas, unas autoridades universitarias, una clase política local, una prensa local, articulan sus prácticas para dar lugar a una situación de aceleración intelectual que produce unos efectos institucionales específicos. Esta es la primera propuesta a retener en esta conferencia: se trata de buscar cuáles pueden ser las condiciones que nos permitan reconocer situaciones de aceleración en un espacio determinado, a lo que va asociada la reconstrucción de unos efectos institucionales.

Este tipo de estudios se pueden realizar en cualquier ciudad del interior. Basta con identificar las acciones de cada uno de los agentes del sistema cultural local para poder establecer si es efectiva la existencia de una escena local. Porque para que haya escena local se debe reunir ciertas condiciones. No basta que en un sitio haya simplemente artistas, para que haya escena. Se requiere de un grado de institucionalización de relaciones entre los diversos agentes.

Institucionalizar significa habilitar espacios, invertir en ellos unos “modos de hacer” y mantener durante un cierto tiempo unas relaciones orgánicas entre agentes. Es decir, reconocer la posición de cada cual en la trama de producciones específicas y asegurar condiciones de reproducción de dichas posiciones. Este supone definir un rango de negociaciones cuyos efectos estarán determinados por la dimensión de los problemas delimitados y por los objetivos que se proponen los propios agentes.

Por ejemplo, es muy probable que en algunas importantes ciudades del interior exista un museo que mantiene relaciones polémicas con los grupos de artistas locales emergentes. Suele ocurrir que los artistas planteen unas demandas al museo y que éste no esté en condiciones de responder a esas demandas. Estas demandas serán más específicas y tendrán un grado de sistematización, según el grado de organización de los artistas y según la naturaleza de sus acciones. En este plano, los museos siempre tendrán a la clase política local de su lado, puesto que el museo es la plataforma de consolación del imaginario social que sostiene a dicha clase en el poder local. De este modo, el museo será la expresión de la correlación de fuerzas desfavorable de los artistas que, para desarrollar sus plataformas de intervención en la ciudad, montarán iniciativas autónomas, independientes. Ya tenemos dos grandes agentes: los museos, los artistas organizados. Agreguemos a esta ficción el hecho que estos artistas poseen un espacio que se convierte en un lugar de atracción crítica, en el que se realizan clínicas, exposiciones pequeñas, conferencias de visitantes eminentes.

Imaginemos que en una ciudad del interior funciona una escuela de arte. Entonces, tenemos que establecer el grado de relación polémica que habría entre los artistas autónomos y los artistas docentes de la escuela.

Las clínicas son más ágiles y flexibles que los cursos académicos, lo cual plantea una diferencia abismal entre el tipo de información que cada sitio reproduce. El espacio independiente proporciona información de las producciones del presente, resultando ser una plataforma eficiente de transmisión de una información contemporánea. La escuela, en cambio, posee el formato de los cursos de historia del arte que, según la malla curricular, por eficiente que se estime, instala la transmisión en un plazo más largo y no necesariamente vinculado a los problemas de construcción de obra.

El gran problema de las escuelas cuando incorporan el estudio de la historia del arte es que no vinculan ese saber con los problemas efectivos que plantea la construcción de obra. Es preciso pensar un formato de enseñanza de la historia del arte destinada a la formación de operadores visuales y no de historiadores. En este sentido, los espacios independientes, cuando se refieren a la historia del arte, lo hacen con un propósito directo, orientado a fortalecer la producción.

De este modo debemos pensar que tenemos tres agentes que no articulan intereses comunes: museo, escuela, espacios independientes. Puede haber ciudades en que estos tres agentes articulen sus esfuerzos. No es lo común. Más bien, lo que encontramos son ciudades en las que la musealidad es nada más que la expresión del estado de percepción que la clase política local posee del arte pre-contemporáneo. En ese caso, los directivos de los museos se refugian en ese estado de percepción para sostener una posición cultural ya perimida. En seguida, son ciudades en que las escuelas de arte no entablan relaciones con la musealidad local, porque de todos modos, se les adelantan con sus demandas. Las escuelas suelen estar en posiciones de mayor contemporaneidad que los museos, que se afirman en la defensa del patrimonio local y de la tradición local anterior a la aparición de las escuelas. Y finalmente, como si no fuera poco, los espacios independientes no desean tener relaciones ni con la musealidad local ni con la escuela. Entonces estamos frente a una interesante situación de bloqueo de fuerzas, en que cada institución hace lo suyo nada más que para reproducir sus propias condiciones de sobrevivencia.

¿Qué hacer en estas circunstancias? Es el momento de hacer política. Es decir, se debe negociar. Se debe, primero, precisar objetivos comunes mínimos. Es la única manera de concebir un plan de desarrollo local para iniciativas de arte contemporáneo.

Esta es la segunda propuesta de esta conferencia: la necesidad de formular un plan de desarrollo de un polo de arte contemporáneo, que vamos a asociar a la primera propuesta, que les vuelvo a recordar, está vinculada al estudio de las condiciones de aceleración de transferencias informativas.

Pero con certeza, cada una de esas instituciones que he mencionado representa una amenaza para la otra. El caso es que hay amenazas y amenazas. Los espacios independientes no poseen los mismos objetivos que la clase política local. Entonces, debemos prefigurar el hecho de que no hay posibilidad de hacer frente común, porque los museos locales y las escuelas locales poseen un financiamiento precario y los espacios independientes no poseen financiamiento. Es decir, cuando lo tienen, es porque alguna agencia extranjera les ha permitido funcionar por unos años; sin embargo, una vez que la ayuda se termina, los espacios no logran sostenerse. O bien, porque han logrado establecer espacios de negociación, no con la musealidad, sino directamente con algunas zonas minoritarias del poder local. Esta es una situación que tendrá sus variaciones según las escenas, en el sentido que siempre encontraremos que la persistencia de experiencias autónomas en las escenas locales están asociadas a un cierto tipo de alianza mínima que se establece entre estos grupos y ciertas zonas minoritarias de la administración.

Todo parece indicar que, en lo inmediato, no hay posibilidades de un frente común. De este modo, tendremos escenas dislocadas, incapaces de adquirir una fortaleza mínima, a menos que cada una de las instituciones mencionadas se resuelvan desarrollar, en sus propios espacios, unos objetivos mínimos propios, sin siquiera toparse con las otras.

Un museo local debe levantar un programa de desarrollo para el que tendrá que solicitar ayuda externa, de la nación, o de instituciones extranjeras, para objetivos mínimos directamente vinculados con el manejo de sus colecciones y con su conversión en un espacio dinámico en la ciudad. Dinámico quiere decir que está obligado a desarrollar programas con su público específico, con la comunidad ciudadana amplia y con las comunidades escolares. Esto los obligará a revisar sus políticas de programación. Y si desean mantener una programación acorde con demandas educativas, estarán obligados a enfrentar la cuestión editorial como un punto central de sus actividades. De este modo, tendrán que convertirse en unos dinamizadores de la política cultural local, lo cual, probablemente, los ponga en contradicción con las autoridades políticas locales. De ahí, la necesidad de desarrollar una fuerte trabajo destinado a sensibilizar a la clase política local acerca de la ventaja de una política museal local, para el provecho de su propia gestión en cultura. Y por lo que sabemos, lo propio de la legitimación de un museo por su comunidad tiene directamente que ver con la conversión del museo en una estructura educativa, que no sustituye a la escuela, sino que colabora con ella desde su especificidad como proyecto educativo museal.

En el caso de las escuelas, es preciso fortalecer las negociaciones internas para aumentar la calidad de la enseñanza, promoviendo seminarios de estudio para los docentes y organizando viajes de estudio de estos mismos, hacia lugares de producción efectiva de arte contemporáneo. Esto es lo que debe hacer una política de extensión interna. Esto es lo que debe ser conectado con pequeñas plataformas investigativas que permitan una dinamización de algunas zonas de enseñanza. Es preciso revisar el estado de las bibliotecas locales y plantear demandas mínimas, de modo que las autoridades universitarias o municipales entiendan las perspectivas de desarrollo de una escuela en el espacio nacional. ¿Dónde está la documentación, la investigación de campo, las clínicas? Más bien, lo que suele suceder con las escuelas es que se reproducen como espacio de defensa laboral y se ponen en situación de distanciamiento progresivo de los problemas reales del arte contemporáneo. Al parecer, es preciso rendirse a la siguiente evidencia: las escuelas siempre van después que han ocurrido los procesos; jamás toman el riesgo de adelantar o de conectarse con procesos en curso. Probablemente es esa distancia la que la constituye en escuela. Sin embargo, es posible sostener dicha distancia en términos analíticos y metodológicos, más que en términos de “contenido curricular”.

En el caso de los espacios independientes, es preciso que se conecten en red con otros espacios independientes, para obtener recursos y establecer programas muy calificados de residencias para artistas locales. Pero por otro lado, sus espacios deben ser el lugar de convergencia de las iniciativas ciudadanas respecto del arte contemporáneo.

Los espacios independientes no pueden ser espacios dogmáticos, sino abiertos a la polémica. Incluso es más: deben ser promotores de polémicas locales. Aunque lo que suele ocurrir es que estos espacios dependen de la iniciativa y de la personalidad de una o dos personas, que marcan el destino del espacio. Eso es inevitable. Pero esto a veces se plantea como una gran desventaja, porque los espacios se convierten en operaciones de manejo de influencias en un rango muy pequeño de reconocimiento. En ese caso, lo que hay que hacer es armar otros espacios; en definitiva, trabajar por que los espacios proliferen y recojan la mayor cantidad de iniciativas. Un espacio es móvil. Se arma y desaparece. Si logra mantenerse durante una unidad de tiempo más larga, eso significa que sus miembros han madurado en relación a la necesidad de producir gestión reproductiva eficiente. Todo esto entra en el terreno de las iniciativas micro-políticas.

Los espacios independientes deben promover los viajes de sus miembros y procurar que se movilicen por todo el país, ya que ésta es la manera de trasladar informaciones y conectar iniciativas diversas. El viaje es una política autoral que sostiene el trabajo de no pocos grupos. Pero deben pensar que su base de sostenimiento debe ser la localidad a la que pertenecen, para colaborar con la densificación de la polémica con los otros agentes.

Una escena local puede constituirse desde la polémica absoluta que impida siquiera que se articulen acciones comunes. La absoluta exclusión es un síntoma de la existencia de las escenas. Revela el grado de conflictividad adquirida por la defensa de intereses que conducen a las comunidades a la sobrevivencia endogámica.

De ahí que haya que quebrar la fatalidad de estas relaciones y hacer que las políticas de desarrollo de los espacios independientes sean más complejas aún. Entonces, los espacios deben convertirse en aquellos lugares en que la información se escurra y exija nuevas actitudes. Para eso es preciso la alianza con el operador que viene desde fuera. Estamos aquí, justamente, porque satisfacemos la figura del que trae una exigencia de trabajo, tanto para las escuelas como para la musealidad. Entonces, venimos a operar en un espacio que postula unas exigencias destinadas a elevar el Standard de los servicios de información y de conexión polémica, en lo que a fortalecimiento de una escena se refiere.

Entiéndase bien: esto no es gestión cultural. Esto es montaje de plataformas de trabajo crítico en artes visuales. El modelo sobre el que nos sostenemos es el que nos proporciona el propio diagrama de las obras.

Quizá sea el momento de establecer algunas diferencias entre la gestión cultural y la producción de espacios en arte contemporáneo. El arte no es lo mismo que La Cultura. El responsable de un espacio de arte contemporáneo no es un gestor, sino un artista que, lo desee o no, invierte su creatividad como artista en la formación misma del espacio. Si busca recursos, lo hace no como gestor sino como artista. Tendrá que hacer gestión, eso es evidente, pero su gestión implica levantar recursos tenioendo en claro que hay una dificultad suplementaria, respecto de la diferenciación que se debe hacer entre “público” y “audiencia”. Esta última existe, está dada, mientras que el público es una entidad por construir. Las audiencias son pasivas, los públicos deben ser activos.

Cuando me refiero a la noción de público la pienso en el sentido que tiene el concepto elaborado por Humberto Eco, en “Lector in fabula”, de “lector cooperante”. Eso define una frontera que hay que tener muy clara. Mantener un espacio es un “trabajo de arte” en su versión, digamos, de “arte de la producción de espacios”.

Un gestor es un burócrata de la nueva dimensión que han adquirido las nuevas relaciones públicas; en la era en que el espacio de la cultura se ha convertido en espacio de control blando de poblaciones vulnerables. De ahí que en el fondo, el arte contemporáneo sea más reticente a formar parte de las estrategias de promoción del espectáculo social, justamente, en la era de la espectacularización de la política. De modo que, por un lado, la desconfianza que sobre el arte contemporáneo desarrollan las agencias gubernamentales es totalmente explicable. No podemos sentirnos sino orgullosos por esto, ya que bajo esta consideración, nuestras obras son más irreductibles que otras a la recuperación política.

Han de saber que cuando hablo de recuperación me refiero solo a una tabla móvil de recuperaciones. En verdad, la irrecuperabilidad es imposible. Todo nuestro trabajo se reduce a manejar el rango de menor recuperabilidad posible. En este punto, los espacios independientes se pierden luchando por un ideal de irrecuperabilidad que solo produce fragilización; como si ese fuera el objeto del trabajo; es decir, demostrar cómo resiste al tiempo político una estructura frágil. Esto no es ingenuidad, sino perversión finamente elaborada.

La musealidad, en cambio, se subordina, mientras las escuelas se reproducen como enclaves pre-contemporáneos que, a fin de cuentas, tiene más de refugio laboral y de defensa estamental –como ya he señalado- que de espacios de producción efectiva.

Entonces, todo parece depender del éxito que exhiban los espacios independientes. Pero, así como enfrentamos el mito de la irrecuperabilidad, la independencia de los espacios no pasa más que a configurar un rito de paso en la institucionalización de las prácticas. Esto puede sonar terrible: toda nuestra pretensión de independencia se agota cuando hablamos de dinero. Todos los espacios independientes dependen, quienes más, quienes menos, de dineros que provienen de fundaciones, ya sea nacionales o extranjeras. Es decir, no producen autoproducción. Son entidades condenadas a convertirse en levantadoras de recursos, las que deben estar constantemente vigilantes respecto de la permanencia de sus objetivos en relación a la durabilidad de su financiación.

En Chile, en diciembre del 2007 tuvo lugar una reunión de agentes sociales y culturales que conducen proyectos diversos, en el Centro Cultural de España. Cual no sería mi sorpresa al constatar que todos los invitados eran promotores de espacios independientes que, desde el teatro callejero a la danza, pasando por la formación de monitores de microproyectos de desarrollo comunitario, se reunían aquejados todos de las misma situación: se terminaba el financiamiento.

La condición inicial de éste había sido la obligatoriedad de los agentes de desarrollar iniciativas de autofinanciación, al cabo de un período determinado de ayuda. Casi ninguna de las iniciativas allí presentes habían podido desarrollar semejante plan. Hay que resaltar que todas esas iniciativas no habían sido acogidas por los fondos concursables oficiales. Es decir, se trataba de proyectos de desarrollo comunitario que no eran recogidos por la oficialidad cultural de los aparatos del gobierno y que, por lo tanto, no tenían destino. Sin embargo, el apoyo de la cooperación española permitió que numerosos de estos microproyectos no oficiales se mantuvieran y tuvieran un efecto social específico. Pero este efecto no era reconocido por la oficialidad, como era de esperar, ya que esta oficialidad sabe perfectamente que microproyectos críticos de su gestión solo pueden sostenerse uno o dos años y que después son abandonados y no pueden reponerse.

La cooperación española había sido muy clara: fomentar las iniciativas autónomas, aunque sabía que dicho apoyo iba en contra de las políticas oficiales que se caracterizan por medusear toda autonomía. Me enfrenté, entonces, ante un hecho paradojal, en que en términos estrictos, la cooperación española podía ser acusada por el ministerio del interior, de inmiscuirse en política interna. Mantener viva la llama de las autonomías sociales es un acto de intromisión efectiva en la vida política de una nación. Este sería, pues, el inevitable rasgo de perversión de nuestro trabajo.

Lo anterior plantea una dificultad constitutiva de la fragilidad de las iniciativas independientes. Pero la fragilidad se convierte en la fortaleza del camino realizado paso a paso. Cada iniciativa independiente debe ser móvil, para producir institucionalidad flexible. Esto quiere decr, montar experiencias que se conciban en una temporlaidad específica, para objetivos medianos específicos, de manera que no haya que elaborar estrategias de larga duración. Es preciso introducir la mediana duración y la pequeña duración de las experiencias, concebidas como estructuras que deben contemplar apéndices encajables o desencajables, que sostengan dispositivos de amarre con otras experiencias nuevas.

Sin habérselos propuesto, hay una experiencia argentina de agenciamientos que permiten sostener una continuidad de iniciativas cuyo efecto ha permitido consolidar una imagen de fortaleza de un campo. Si se piensa en las clínicas de Antorchas y el dispositivo de intervención del interior que pusieron en movimiento; si conectamos con ellos los talleres de Barracas; si a ello adjuntamos las iniciativas de Trama y de Espigas; para continuar con Intercampos, Entrecampos, Interfaces, por mencionar algunos proyectos, tenemos una red de iniciativas que en proveniencia de fuentes diversas, privadas y estatales, produjeron un tipo de conexión que permite sostener, todavía hoy día, la hipótesis de la viabilidad de construcción de escenas locales, en cuyo seno sea susceptible montar proyectos de desarrollo de polos de arte contemporáneo, destinado, sin lugar a dudas, a producir ciudadanía.

(Texto de la conferencia dictada en la ciudad de General Roca, provincia de Rio negro, Argentina, el día 16 de mayo del 2008, en el marco del seminario ENTRECAMPOS Regiones, organizado por Patricia Hakim con la colaboración de la Embajada de España).

hasta el18 deMayo CONTRATEXTOS te invitó una reflexión desde el arte contemporáneo de Colombia desde la fotografía, el video y el dibujo >> más info

Hasta el27deJulio Planistas de los 20' versus Matéricos delos 60' con CarlosCapelán (Montevideo, 1948) enlas GaleríasdelBlanes (ampliaremos inform)

Matéricos del 20' versus Planistas de los 60' en diálogo contemporáneo
con Carlos Capelán (Montevideo, 1948)

Planistas en la Galería izquierda Matéricos em la Galería derecha



LA ESCUELA PLANISTA EN EL PAISAJE (1914- 1925)
LA ESCUELA PLANISTA EN EL PAISAJE (1914- 1925)

José Cúneo y Humberto Causa, pueden considerarse los pintores que adelantaron la modalidad pictórica llamada “planista”, que adquirió plena vigencia en los años veinte. Provenía de una excesiva simplificación del complejo pensamiento visual de Paul Cézanne, pero cundió entre los pintores jóvenes uruguayos como una manera “propia” de abordar el paisaje urbano y rural, así como también, en menor medida, la pintura de retrato. Pertenecían a la generación de artistas que cumplieron su beca de estudios en Europa a partir de 1910, varios de los cuales fueron sorprendidos por la guerra en Francia y pasaron a España, donde se deleitaron en la pintura de paisaje. Etchebarne Bidart, Guillermo Laborde, Humberto Causa y Domingo Bazurro se encuentran en costas de la vascongada española, en el pueblo pesquero de Ondarroa hacia 1914, peregrinos pintores que cruzan a Mallorca hurgando en la luz mediterránea.

La breve colección de “paisajes planistas” que se exhibe actualmente en salas del Museo Blanes, está compuesta por cinco obras del acervo del museo: dos óleos tempranos de José Cúneo (Montevideo 1887 – Alemania 1977) fechados en 1914 y 1916, y realizados en los campos del Departamento de Treinta y Tres; un óleo de Humberto Causa (Montevideo 1890, - Montevideo 1925) realizado en España (Mondoñedo) en 1915; un óleo de Andrés Etchebarne Bidart (Montevideo 1889 – Montevideo 1931) realizado en Pollenza hacia 1914, y un óleo de Carlos de Santiago (Montevideo 1875 – Montevideo 1951), de un riguroso planismo con relieve pictórico aplicado al paisaje costero de Montevideo.







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GALERÍA DERECHA

LA PINTURA MONOCROMA Y LA SUPERFICIE MATÉRICA

Diálogo de tres pintores (1960-2004)


LA PINTURA MONOCROMA Y LA SUPERFICIE MATÉRICA

Diálogo de tres pintores (1960-2004)

Las tres pinturas exhibidas en salas del Museo Blanes –pertenecientes a su acervo- constituye un diálogo histórico entre la “pintura matérica” producida por artistas radicados en Uruguay en los años sesenta y la “materia pictórica” como recurso lúdico practicado por un pintor uruguayo contemporáneo radicado en Suecia.

La casi ausencia de color –son pinturas monocromas- , la ausencia de figuras reconocibles como representaciones de objetos reales, la rugosidad de la materia aplicada, la utilización de relieves, manchas y signos, son algunos de los ingredientes más notorios de esta pintura que fue calificada en su momento como PINTURA INFORMALISTA.

En los años sesenta esta pintura constituía una reacción contra la descripción naturalista, contra el objeto de la pintura figurativa tradicional, pero también contra las nociones de forma, composición y cromatismo que habían estado presentes tanto en la pintura figurativa como abstracta de los años cincuenta.

La pintura informalista proponía representar estados de ánimo, situaciones sicológicas, con la ilusión de contribuir a fundar una poética moderna de la subjetividad, una pintura individualista y metafísica, pero concebida, al mismo tiempo, como expresión de una sensibilidad contemporánea y universal.

Un ejemplo de este movimiento lo constituyen dos de los cuadros expuestos, uno de Agustín Alamán (Aragón, 1921- Madrid, 1997) realizado en marmolina y cal sobre tela (“Diálogo XIX, 1962) y otro de Andrés Montani (Minas, Uruguay, 1918- Montevideo, 1999) realizado con materiales cementicios sobre madera (“Pintura, 1961).

Por otra parte, la pintura sobre madera de grandes dimensiones realizada por el uruguayo Carlos Capelán (Montevideo, 1948) en el año 2004, si bien se caracteriza también por el relieve superficial y el carácter monocromo de la pintura, hay en ella un desistimiento de los valores trascendentes que pretendió fundar el informalismo de los años sesenta, ya que se remite –no sin cierto grado de humor- a una mera narrativa pautada por los recorridos visuales que sugiere al observador la secuencia de puntos blancos, así como por el carácter aleatorio de los grafismos acumulados por el tiempo y el uso ajeno en la gran tabla que sirve de soporte.








Agustín Alamán (Aragón, 1921- Madrid, 1997)

Andrés Montani (Minas, Uruguay, 1918- Montevideo, 1999)

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Galerías en diálogos



Carlos Capelán (Montevideo, 1948, detalle)